miércoles, 17 de junio de 2009

ANALISIS DE ALTERNATIVAS

Si bien este punto se considera dentro de la metodología, se sugiere que el investigador lo desarrolle como una sección aparte. A continuación, se indica lo que se espera sea desarrollado como plan de análisis.

Métodos y modelos de análisis según tipo de variablesDe acuerdo a los objetivos propuestos y con base al tipo de variables, el investigador deberá detallar las medidas de resumen de sus variables y cómo serán presentadas (cuantitativas y/o cualitativas), indicando los modelos y técnicas de análisis (estadísticas, no estadísticas o técnicas de análisis de información no numérica, etc.). Es deseable que el investigador presente una tentativa de los principales tabulados de la información (particularmente cuando se trata de variables que se resumen numéricamente), sobre todo, de aquellas claves que servirán de base para la aplicación de los modelos de análisis estadístico.Describir brevemente el software que será utilizado y las aplicaciones que realizarán.

VALIDACIÓN DE PARÁMETROS

Dato que se considera fijo en el estudio de una cuestión. Que puede ser una cantidad distinta de la variable, cantidad que, al tener un valor determinado, sirve para mostrar simplemente las características principales de un conjunto estadístico.

¿Cuáles son los últimos desarrollos en órganos artificiales?

Innovaciones que la tecnología de este siglo está brindando a la ciencia médica.
Pulmones artificiales


Investigadores de las Universidades de Michigan y Texas inventaron un pulmón artificial que reproduce la totalidad de las funciones pulmonares normales. El equipo utiliza pequeñas fibras huecas que imitan la estructura del pulmón humano y aumentan el espacio disponible para que el oxígeno pase a la sangre. Es de tamaño pequeño, para que se pueda implantar en el cuerpo y conectarse a la arteria pulmonar, el principal conducto de sangre desde el corazón a los pulmones y el músculo cardíaco se encargaría de bombear sangre a través del dispositivo. Este pulmón podría ser utilizado en pacientes que tienen fibrosis cística, enfisema u otras enfermedades y mejorar su calidad de vida hasta que puedan ser transplantados.

Manos biónicas


En Europa, científicos españoles de la Universidad Autónoma de Barcelona participan junto a otros investigadores de Italia, Alemania y Dinamarca en el proyecto Ciberhand para desarrollar una prótesis destinada a personas que hayan sufrido la amputación de una mano. Ciberhand, será una mano biónica muy similar a la verdadera, porque obedecerá a los impulsos nerviosos del receptor y actuará con datos de contacto, presión y temperatura al igual que el tacto de una mano real. Requerirá en quien la reciba, la implantación de un chip en contacto con las fibras nerviosas que conectaban al sistema nervioso con la mano. Este chip interpretaría las señales bioeléctricas de las neuronas y transmitiría con precisión las órdenes del movimiento a la mano artificial. Cuando llegue a implementarse ofrecerá un gran avance frente a las prótesis usuales que no tienen la precisión de movimiento y la sensibilidad que ofrecerá esta mano artificial.

Estómagos artificiales


También un estómago artificial ha sido presentado recientemente en Londres y si bien no está concebido para ser implantado en personas, cumplirá una interesante función. Fabricado de plástico y metal resistente a los ácidos y enzimas que participan en la digestión, imita las reacciones físicas y químicas y las contracciones que se producen en el estómago, una vez que recibe alimento. Su inventor es el Dr. Martin Wickham, del Norwich's Institute of Food Research, que junto con un equipo de científicos británicos, esperan que el aparato sirva para comprender cómo se procesan los alimentos, cómo se absorben los nutrientes y para el futuro desarrollo de “superalimentos” más sanos y más nutritivos. Además, gracias a él se podría crear comida que manipule el proceso digestivo, se podría saber cuánta glucosa se absorbe en la sangre y esta información sería útil para tratar la diabetes, o para desarrollar alimentos que combatan la obesidad.

El aparato utiliza un programa computarizado para controlar el tiempo que los alimentos permanecen en una determinada parte del estómago y la liberación de secreciones gástricas. Su capacidad es la de medio estómago y puede recibir el equivalente a una porción de 600 mililitros de alimentos.

TECNOLOGÍA QUE REVOLUCIONA LA MEDICINA DEL FUTURO

Pulmones y estómagos artificiales, manos biónicas, cirujanos robots en el espacio, sensores que olfatean enfermedades, representaciones digitales de síntomas, son sólo algunas de las innovaciones que la tecnología de este siglo está brindando a la ciencia médica. ¿Cuáles son los últimos desarrollos en órganos artificiales? ¿Cómo serán las cirugías en el futuro? ¿De qué técnicas dispondrán los profesionales de la salud en los años por venir?

Hay compañías que son verdaderas pioneras en tecnología y que emplean lo más nuevo en avances científicos y técnicos para mejorar la calidad de vida en el campo de la salud. Son estas empresas las que día a día trabajan en una sofisticada combinación hombre-máquina para sustituir alguna función del cuerpo y preservar la vida.

Durante años, científicos alrededor del mundo han venido trabajando en la creación de órganos bio-artificiales para reemplazar la función de un órgano enfermo, suplirlo hasta que se realice un trasplante y asimismo procurar el bienestar del paciente. Los órganos comúnmente trasplantados son el corazón, el riñón, el hígado, el pulmón, el intestino, el páncreas y también se transplantan tejidos como válvulas cardíacas, médula ósea, piel, huesos y córneas; siendo los más frecuentes los trasplantes de córneas, riñones e hígado. Si bien mediante esta técnica se puede salvar la vida de personas que de otra manera podrían morir, encontrar el donante y la compatibilidad no son procesos sencillos.

Los problemas principales con cualquier trasplante son en primer lugar encontrar un órgano sano, luego la posibilidad de que se produzca el rechazo al mismo, el consumo de medicamentos inmunosupresores por periodos prolongados que a su vez debilitan la capacidad del cuerpo para luchar contra las infecciones y el costo de la intervención.

Existiendo estos escollos, la ciencia investiga incansablemente para hallar soluciones. Y ya hay alternativas muy innovadoras.


Ejemplo de ello es Optobionics, compañía situada en Illinois cuyo fundador el oftalmólogo Alan Chow, en 1990, empezó a desarrollar la retina artificial para devolver la vista a las personas con problemas de visión, cuando la tecnología biónica era aun considerada ficción. De 30 a 40 millones de personas en el mundo sufren de retinitis pigmentosa o degeneración macular, en las cuales la retina va perdiendo su capacidad de convertir la luz en señales electroquímicas que son transmitidas al centro de la visión en el cerebro. Los afectados, pierden la visión periférica y luego pierden la sensibilidad a la luz. La retina artificial consiste en un chip del tamaño de una cabeza de alfiler que realiza el trabajo de los foto receptores dañados, y, sin ser una cura para la ceguera, recupera la visión funcional. En la actualidad, 10 pacientes ya poseen la retina artificial y no han mostrado rechazo ni inflamación. El desarrollo de Optobionics todavía tiene que ser aprobado por la Federal Drug Administration (FDA) y sus inventores están aún trabajando para mejorar su biocompatibilidad y esperan bajar el costo de la operación que ronda los 2 millones de dólares por intervención.


Otro ejemplo también es el caso de la empresa alemana MnemoScience. La compañía está desarrollando materiales biodegradables que pueden contraerse o expandirse y volver a su forma original cuando son estimulados por calor o electricidad. Es el caso de una fina cinta plástica que una vez dentro del cuerpo puede amoldarse y tomar la forma necesaria para ayudar a sanar huesos, vasos sanguíneos abiertos y cerrar heridas. Por ejemplo frente a una lesión interna difícil de alcanzar, esta cinta podría llegar hasta ella, contraerse y funcionar como una sutura. El director de Mnemo, el ingeniero en biomedicina Andreas Lendlein junto a su fundador el profesor del Massachussets Institute of Technology (MIT) Robert Langer sostienen que incluso el material podría degradarse en un tiempo determinado de acuerdo a las necesidades del paciente. Si bien este producto no es comercializado aún, ha sido probado en animales y quienes lo idearon sostienen que será usado de aquí a dos o tres años en personas.

LA MEDICINA COMO CIENCIA

Ciencia por la que se conocen las disposiciones del cuerpo humano, en tanto que goza o pierde la salud, con el fin de que la salud habida se conserve, y la perdida se recupere”.

Podríamos decir con él que la Medicina es una Ciencia que cumple los criterios de objetividad, generalidad, método y certeza de otras ciencias, constituyendo sus saberes la suma de conocimientos necesarios para la prevención y curación del hombre enfermo.

Si queremos aquilatar aún más esta definición, la Medicina es una Ciencia que estudia la enfermedad y el “enfermar” de cualquier individuo.

El “enfermar” supone, efectivamente, aplicarle a la enfermedad un carácter activo, dinámico. Esto implica llegar al primer concepto básico de que la enfermedad no es algo pasivo, sobrepuesto a la naturaleza enferma, sino algo que “se hace”. Significa alcanzar el convencimiento de que la enfermedad es proceso, es reacción y, por ello, inseparable del organismo que enferma. Que no existen enfermedades sino enfermos, ni enfermedad sin enfermo, es precisamente aceptar que el enfermo hace su propia enfermedad.

CONCEPTO DE ENFERMEDAD

Dentro de la Patología General habrán de incluirse, por una parte, los conceptos generales de la enfermedad o Nosonomía, la Etiología o estudio de la causa que determina la aparición de la enfermedad, la Fisiopatología o estudio de los mecanismos patogénicos que determinan la producción de la lesión, la Semiología, que estudia las manifestaciones o señales que nos alertan sobre la existencia de la enfermedad y, finalmente, la Propedeútica Clínica, que se ocupa de la interpretación de esas señales, los signos y los síntomas, estudiando además, teórica y prácticamente, los medios y métodos de recogerlos o, lo que es lo mismo, la exploración clínica e instrumental.

En primer lugar, hemos de referirnos al Concepto General de Enfermedad. Podríamos definir la enfermedad como un estado de pérdida de salud o desviación de la normalidad. Esto implica la necesidad previa de establecer en qué consiste la normalidad, definir el estado de salud; lo que, evidentemente, no resulta tarea fácil puesto que la salud puede contemplarse a partir de muy variados criterios y, de cada definición de salud, derivará, naturalmente, un concepto correlativo del estado de enfermedad.

CONCEPTO DE SALUD

En relación con el concepto de salud es necesario tener en cuenta dos nociones previas importantes:

La primera de ellas es que resulta muy problemático establecer el criterio de normalidad absoluta o salud perfecta, en función de su difícil medición y, consecuentemente, de su difícil definición. Por ello, es necesario establecer otro concepto de normalidad relativa o buena salud, cuyo grado es posible evidenciar según se acerque más o menos a la normalidad absoluta.
La segunda noción que debemos recordar es la posibilidad de poder considerar válida, en cierto modo, la frase de Grote: “Cada individuo tiene su normalidad” y, en este sentido, existe normalidad cuando el hombre se corresponde a sí mismo.

Así pues, el concepto de salud podría considerarse desde un criterio puramente subjetivo que sólo puede medir el propio sujeto. La salud consistiría en una sensación genérica de bienestar. Pero es obvio que, si bien esta sensación genérica de bienestar ha de formar parte del estado de buena salud, no es menos cierto que, a veces, coexisten lesiones orgánicas demostrables, incluso muy graves, sin que en este caso podamos, lógicamente, admitir la normalidad.

De otra parte, el criterio puramente clínico, basado en la ausencia de signos patológicos, resultará igualmente inaceptable; ya que determinados estados patológicos sólo podrían ser puestos de manifiesto recurriendo a las pruebas funcionales. Mediante éstas obtendríamos otro criterio para la determinación de la normalidad,, que quizás sea más satisfactorio que los anteriores, basado en el rendimiento fisiológico con el que intentamos ver si el individuo entra dentro de la “norma funcional” establecida, tras mediciones estadísticas o deducciones fisiológicas experimentales.

Además de estos criterios, para considerar a un individuo sano, es necesario también que observe una conducta normal. Si bien, hay que atenerse a un criterio amplio, ya que el concepto de normalidad psíquica varía a lo largo de las épocas y es difícil de precisar.

Así pues, ninguno de estos criterios aislados es capaz, por sí solo, de completar el concepto de salud. Por ello, las orientaciones de la Patología General nos hacen adoptar un criterio rotatorio o circular de la salud, considerando que la unidad biológica total (unidad psíquico-física) está compuesta por un conjunto de estratos biológicos, cuyo perfecto engranaje origina la normalidad.

Esquemáticamente, estos ciclos serían de índole morfológica, bioquímica, funcional y psicógena.
Tras revisar estos conceptos de salud, podemos afirmar que la enfermedad se explicaría por la perturbación de uno de estos ciclos biológicos que constituyen la totalidad vital, origen de la afectación de los demás. En consecuencia, se llegaría a definir la enfermedad como el conjunto de todos aquellos trastornos que afectan a la unidad psicofísica del hombre y que serían consecuencia de la afectación de alguno de los estratos biológicos, pudiendo ser o no objetivable.

La persona, por otra parte, interpreta la enfermedad como algo propio, que le afecta, y ante la que toma una actitud. De ahí, que la inteligencia y la libertad del ser humano influyan en sus manifestaciones sintomáticas. Además, al ser un cambio vital en el sujeto que la padece, hace que no existan enfermedades orgánicas y psíquicas, sino que siempre haya participación de ambas.

LA ESPECIALIZACIÓN

La Especialidad es un fenómeno general de la Ciencia que va surgiendo a medida que el caudal de conocimientos aumenta. Cuando esto ocurre, ni siquiera los genios pueden dominarlo todo y se impone una articulación del saber. Bien es verdad que esto surge, generalmente, por imperativo técnico, pues para el progreso de cada parcela científica se requiere el dominio de determinados medios técnicos que presuponen una especialización. La Ciencia no se fragmenta en Especialidades, pero sus medios técnicos la obligan a ello.

Es en el siglo XIX cuando adquiere este fenómeno carta de naturaleza y cuando se produce la brillante eclosión del progreso científico, gracias a la especialización. Pero aquello tenía un precio e iba a surgir una pléyade de científicos, sin par hasta entonces: aquellos hombres que Ortega calificaba de “sabios ignorantes”, hombres particularmente sabios en una pequeñísima parcela del universo y totalmente ignorantes de lo demás y que, además, podían tener como actitud válida el desentenderse de todo lo que escapaba a su minúscula parcela.

La Medicina también ha sufrido y experimentado el proceso de la especialización y es fiel indicador del progreso científico, pues de todas las ciencias toma conocimientos y a todas aporta. Pero en ella la especialización tiene matices peculiares, pues no cabe una simple compartimentalización, ya que su objeto, el hombre sano o enfermo, no se puede desarticular. El hombre enferma como un todo. Los grandes fenómenos fisiopatológicos: la inflamación, el mecanismo del dolor, la acción farmacológica de las drogas, etc. son iguales en todos los ámbitos.

Las repercusiones de las partes sobre el todo son la regla. Por tanto, no cabe aplicar en Medicina el concepto simple de fragmentación o parcelación. El especialista médico ha de poseer primero un conocimiento básico en Medicina, que conozca y comprenda el todo humano. Después, al no poder dominar toda la praxis tecnológica, se polarizará en un campo concreto según sus aficiones y aptitudes. Por ello la especialización en Medicina es, en su origen, básicamente tecnológica y, por ende, los límites entre las Especialidades no son rígidos, sino por el contrario muy elásticos y siempre marcados por el progreso tecnológico.

EXPANSIÓN Y VISIÓN DE CONJUNTO

La Medicina nace por la preocupación del hombre por comprender la enfermedad. Desde la etapa mágico-religiosa hasta llegar a la situación actual, ha debido producirse una evolución paralela en todas las Ciencias relacionadas con la interacción del hombre con la realidad externa y con el hombre mismo, hasta llegar a los momentos actuales, difíciles y delicados por la excesiva especialización y la atomización del saber científico. El destinatario de la Medicina ya no es solamente el hombre enfermo entendido como individualidad, sino formando parte de un colectivo o comunidad de ciudadanos (Sociología de la Ciencia).

El conocimiento científico es, por otro lado, fruto de la metodología científica junto con el proceso científico generador de nuevas ideas y conocimientos. El gran avance de las Ciencias hace que, en el método experimental, base de la metodología científica, se combinen planteamientos inductivos (Ciencias Fácticas) y planteamientos deductivos (Ciencias Formales).

La atomización actual del saber y la superespecialización se enfrentan con el antiguo ideal del hombre de la unidad del saber. La superespecialización está sin embargo en pleno auge y, de manera clara, nos muestra día a día los aspectos positivos. Las nuevas doctrinas pedagógicas, al fomentar la enseñanza integrada, están potenciando el desarrollo de las especialidades médicas.
Por todo ello, podemos decir que la Medicina es:

Ciencia dentro del conjunto de las ciencias, pues participa, en parcelas más o menos grandes, de otras ciencias.

Ciencia Fáctica, puesto que su método científico es el método experimental en el que se emplean indistintamente planteamientos inductivos y deductivos, por lo que en la actual metodología científica es imposible marginar cualquiera de las dos metodologías.

Ciencia Tecnológica. Esta terminología parece que termina con la división entre las ciencias puras y las ciencias aplicadas, puesto que el destinatario de ambas es el hombre enfermo y ambas se estimulan recíprocamente.

Ciencia Psicológica. El hombre además de soma es espíritu y, por lo tanto, en la relación médico-enfermo son importantes:

a) Comprensión, sentido común, imaginación, etc.
b) Poseer destrezas y habilidades en grado más o menos importante de acuerdo con la Especialidad practicada.


Por todo ello, también se le ha considerado a la Medicina como un Arte.
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Documentos de importancia. .

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miércoles, 27 de mayo de 2009

RECURSOS FINANCIEROS Y HUMANOS NECESARIOS

Los recursos financieros: antes de comenzar una investigación es necesario saber si se cuenta con los recursos financieros necesarios para poder llevar a cabo dicha investigación y saber cual es el costo que se utilizara durante el estudio de investigación.

Es muy importante este punto, ya que si no se cuenta con el suficiente apoyo económico no se podrá llevar a cabo dicha investigación.

Recursos humanos necesarios: En este apartado se especifica qué personas (técnicos de laboratorio, encuestadores, enfermeras, secretarias, profesionistas u otras) van a realizar ciertas actividades en el estudio, e incluye datos que permiten evidenciar la información que las capacita para generar, recabar, procesar y analizar la información requerida.

lunes, 18 de mayo de 2009

EVOLUCIÓN DE LA MEDICINA

La Medicina no es más que una forma de la Ciencia, a la que se ha llegado por las peculiares características sociales, culturales y científicas en las que se ha desenvuelto el ser humano. Los condicionamientos y el momento en que ellos actúan, para ayudar a la generación y progreso de la ciencia médica, estuvieron dominados por la lucha contra el dolor y la muerte desde el comienzo de nuestra especie. El dolor representaría el primer problema y el de más acuciante solución para un hombre primitivo que, con posterioridad y ante el progreso de su dimensión humana, se cuestionaría el por qué y el a dónde de su existencia, tratando de oponerse al proceso natural que más aterra a la Humanidad: La Muerte.

Quizás sea así como queda configurada la más larga etapa de la Historia de la Medicina, de la que no disponemos de información escrita porque aún no se había inventado la escritura. Durante ella, como afirma Lopez Piñero (1973), la Medicina representa una forma de conocimiento que, junto al intento de dar solución física a los grandes retos antes anotados, recurre a elementos mágico-religiosos, para conseguir explicar lo que resultaba incomprensible a la mente de aquellos humanos; satisfaciendo, al mismo tiempo y en muchos casos, una necesidad espiritual. De esta manera y, como indica el citado autor, es como se llega a fechas de 3.000 a 2.000 años a. C., en las que el Código de Hammurabi y el Papiro de Edwin nos hablan de problemas quirúrgicos, diagnósticos, pronósticos y terapéuticos, es decir, de una Medicina totalmente actualizada según el patrón que de ella tenemos en el momento presente.

En contraste con este concepto mágico-religioso de la Enfermedad y de la Medicina, la gran aportación de la Grecia Clásica al patrón de la Medicina Científica Occidental que poseemos fue que los temas médicos se comienzan a esbozar con un criterio pragmático. En este momento es cuando la Medicina surge como un ente que toma tres direcciones fundamentales:

La Morfológica, representada por la Anatomía descriptiva, la gran contribución de la Medicina Helenística.
La Funcional que, encuadrada en un concepto dinámico de la Anatomía, según Laín Entralgo (1982), se corresponde con la Fisiología, Psicología y Sociología.


La Patológica donde ya no hay vestigio alguno de la antigua mentalidad mágica y el Empirismo es sustituido por una actitud racional. La enfermedad es, a partir de este momento, consecuencia de desequilibrios entre agentes externos o internos de distinta naturaleza, pero no divinos.

La evolución de la Ciencia Médica apenas se modifica a partir de este período, ni tampoco durante el largo lapsus de tiempo que abarca la Edad Media, ya que, durante ella y de forma básica, lo acontecido en esta parcela del saber se reduce a una acomodación de la tradición griega a las tres culturas que durante este período se suceden en Europa: La Bizantina, la Islámica y la de la Europa Occidental.

Llegamos así en este recorrido a grandes saltos por la Historia de la Humanidad al siglo XV que, con el Renacimiento, hace surgir la etapa de esplendor en el saber científico y en la Medicina. En este momento la Medicina se ensancha en las tres direcciones básicas antes anotadas y heredadas de la cultura griega: la Anatomía, la Fisiología y la Patología.
La Anatomía crece, en gran manera gracias a la introducción de la práctica de la disección de cadáveres, hacia el siglo XVI, teniendo como figura central a Andrés Vesalio, quien en 1553 publica su “De Humani Corporis Fabrica”, dando expresión a dos principios fundamentales de la investigación anatómica: mantener una visión casi siempre unitaria de la descripción anatómica e incorporar la iconografía a esta investigación.


La Fisiología, cuya figura no se puede deslindar aún de la del anatómico, puesto que ambos saberes son practicados por las mismas personas en casi todos los casos, tiene su punto de partida en la obra de Willians Harvey, con el descubrimiento de la circulación mayor.

La Patología se desarrolla mediante la práctica de autopsias con intención anatomopatológica. La obra de Paracelso formula una visión dinámica del cuerpo humano y de sus enfermedades y el concepto de especie morbosa es formulado por Thomas Sydenhan. Contribuyen al inicio de la base metodológica de la Nosología moderna o, lo que es lo mismo, a una tipificación de las enfermedades obtenida por inducción a partir de la experiencia clínica.

En los tres siglos siguientes, primero con la Escuela de Padua y sucesores de Vesalio, y posteriormente con la contribución de países como Inglaterra, Francia y Dinamarca, que fueron grandes potencias en la investigación anatómica, se puede decir que el conocimiento del cuerpo humano queda casi totalmente perfilado en su aspecto macroscópico y está iniciado en el microscópico, con el advenimiento de este nuevo proceder de estudio que aparece alrededor de 1610.

También la Fisiología y la Patología se renuevan. La primera, ya de forma pragmática o imaginativa, intenta concebir la actividad del cuerpo humano como un modelo mecánico, mientras que la segunda, basándose en los mismos principios, es por tanto fundamentalmente mecanicista.

Hemos analizado, a vista de pájaro, los grandes derroteros por donde discurre el avance científico de la Medicina, para situarnos con rapidez en el siglo XIX al que corresponde el momento del despliegue de la Medicina Contemporánea.
En este siglo XIX, siguiendo los tres canales esenciales, ya expuestos, por donde discurre la Ciencia Médica, se trazan las líneas básicas que servirán a su progreso y nos explican la multiplicidad de sus respectivos conocimientos que acontecen de forma casi fulminante. Hay que destacar la aparición de la noción de tejido (Bichat) y la concepción celular del organismo (Virchow). En clave clínica, según Laín Entralgo (1982), son tres las mentalidades que se distinguen:


La anatomoclínica, que basa todo su saber en la lesión anatomopatológica.
La fisiopatológica que, con la escuela alemana al frente, aspira a reducir la enfermedad a un proceso de tipo físico o químico.


La etiopatogénica que se forma en torno a la Bacteriología y a la doctrina del origen microbiano de la enfermedad.
Pero, si importante ha sido para la Medicina, en su dimensión científica, el siglo XIX, también lo fue en la metodología de su estructuración y esto es lo que a nosotros más nos interesa en este momento, porque lo que perseguimos es encontrar el concepto científico de la Neurocirugía.


La especialización, fruto de la cual surge la Neurocirugía como área circunscrita del saber humano, es consecuencia, en su dimensión científica, de dos tipos de procesos que recoge García Ballester (1978) y anteriormente fueron expresados por Rosen (1944): acercamiento y segmentación. Con el primero, o de acercamiento, se actuaría como consecuencia de la acumulación de saber sobre un determinado tema, que llega a ser de tal magnitud que resulta imposible su dominio integral por una misma persona. En virtud del segundo, o de segmentación, a la inversa del anterior, se constituye un nuevo campo de actividad científica por el cultivo de una parcela de esta Ciencia que se encuentra entre otras dos.

Para el que esté habituado al microscopio quirúrgico, podríamos hacer el símil del proceso de zoom y enfoque: acerca y segmenta el campo, haciendo desaparecer parte de él, pero dándonos la única oportunidad de poder dominar con la visión esa zona de interés.